SEÑALES ESPIRITUALES: EL ARCO IRIS


Acabo de hacerles una promesa a ustedes y a todos los seres vivos de esta tierra, que incluye también a los que todavía no han nacido. Como prueba de esta promesa, pongo mi arco iris. Cuando yo traiga nubes sobre la tierra, el arco iris aparecerá, y me acordaré de mi promesa. Jamás volverá a haber una inundación tan grande como para acabar con toda la vida. El arco iris es la señal de esta promesa.


– Génesis 9:15-17 TLA


¿Puede imaginar qué sentirían los hijos de Noé y sus esposas cada vez que los rayos de una tormenta tronaran en el cielo? Ellos vieron como el mundo entero fue destruido anegado por el agua. Dios quería que ellos no temieran cada vez que la lluvia empiece a derramar sus primeras gotas. Por esto no solo le prometió que no volvería a enviar un diluvio de proporción mundial, sino también proporcionó el arco iris como señal de tal promesa.


¿Qué pensaría la gente si yo saliera con una insignia en forma de arco iris en la solapa? Hoy, para mucha gente, el arco iris ya no tiene que ver con la promesa divina. Para unos habla de la diversidad de los seres humanos y la aceptación de preferencias sexuales. Dudo que siquiera una sola persona se acuerde de la promesa de Dios al ver ese arco iris en mi solapa. Puesto que tal signo podría dar lugar a malos entendidos, considero más sabio sería que quizás le añada una pequeña arca de Noé y así dejar bien claro a qué me refiero. Además de la promesa ese arco iris hablaba de otra cosa. Servía de recordatorio para no olvidar la razón por la que el mundo antiguo fue inundado hasta su casi total destrucción, pero también hablaba de la misericordia de Dios que en su paciencia amonestó a aquellas personas a través de su siervo Noé durante un tiempo de 120 años de gracia. Ese arco iris habla como ley y como evangelio.


Al igual que el arco iris, el agua del bautismo tiene mucho que decir. Nos dice que somos pecadores condenados al castigo eterno y que estamos muertos en nuestros delitos y pecados, pero que Dios nos perdona nuestros pecados por los méritos de Cristo. El bautismo es evangelio de salvación. Hoy al ver un arco iris yo recuerdo que Dios dio el bautismo para otorgarnos la salvación ganada por Jesucristo. Como Pedro escribió, confieso: «Sólo unos pocos subieron a la barca y se salvaron del diluvio, pues el agua misma llevó a esas ocho personas a lugar seguro. Y esa agua representaba a la que ahora usamos para el bautismo, por medio del cual Dios nos salva» (1 Pedro 3:20-21 TLA).


Oración:


Señor, muchas veces no he apreciado tus señales que hablan de tu amor. He olvidado el verdadero uso que tu diste al arco iris y al agua del bautismo. Me bautizaste por medio de los ministros de la iglesia para darme la salvación que Jesucristo ganó para mí. Gracias por tanto amor. Amén.